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Mostrando entradas de abril, 2026

PALABRAS AL AIRE

 A veces quiero escribir y las palabras se me esconden. O se cambian. O se olvidan. Y lo que sale es una queja. Pero hoy quiero decirlo como me sale, a ver que pasa. Sé que soy la creadora de mi realidad. Sé que las personas que llegan son espejo y enseñanza. Pero también sé que hay días en los que no me apetece mirarme, y eso también es sagrado. Porque cuando alguien te dice “mírate eso”, muchas veces es una exigencia disfrazada de ayuda. Te imponen, y viene a ser lo mismo que una orden. Y cada quien tiene su propio ritmo para reformarse. Es interesante porque tanto se dice: debemos respetarnos, debemos ser humildes, escuchar, respetemos los procesos del otro, pero cundo voy a hacer un comentario, o mi cara es de desconsuelo, porque estoy pasando por un momento delicado, enseguida vienen a cambiarlo, a opinar, a instruir. Y me pregunto: ¿no será que te molesta mi estado?, encima me llamas “negativa” y realmente es que tu no quieres verte reflejada en mí. ¿Pretendes ser salvadora c...

DIARIO DE UNA EXCLUIDA: EL VALOR DE ESTAR ROTA

  Durante mucho tiempo viví con la sensación de no encajar en ningún sitio. No importaba si era en el trabajo, con amigos o en la familia; siempre sentía que desentonaba. Mi respuesta fue intentar ser la "niña buena". Me esforcé por ser amable, por seguir las reglas y por correr en una dirección que no era la mía, solo para ver si así alguien me daba el visto bueno. Pero cuanto más corría hacia lo que los demás esperaban, más cansada me sentía. Era como intentar meter un pie en un zapato tres tallas más pequeño: duele, y encima no te deja caminar. Hace poco, curioseando en mi carta astral, el gran descubrimiento. Si partimos de que todo en el universo es energía, es lógico pensar que los movimientos de los planetas tienen una impronta en nosotros. Y ahí fue cuando empecé a profundizar y fue como si alguien por fin me explicara por qué soy como soy. Lo más duro fue encontrarme con que toda mi vida he ido a contracorriente. Resulta que nacemos con unas tendencias, un diseño...

EL LIBRO DE TU HISTORIA

A veces nos preguntamos por qué reaccionamos de cierta manera ante un abandono, o por qué nuestro cuerpo se tensa siempre ante la misma situación. Y la respuesta es que el cuerpo humano no es solo ‘carne y hueso’, es un sistema increíblemente complejo formado por billones de células, y cada una de ellas contiene información. Esa información está en el ADN, que podríamos entender como un gran libro de instrucciones que heredamos de nuestros antepasados. Ahí están nuestras raíces biológicas: rasgos físicos, predisposiciones e incluso ciertas tendencias a enfermar. Pero aquí es donde la ciencia moderna añade algo fascinante: no todo está escrito de forma rígida. La epigenética nos explica que el entorno, nuestras experiencias, lo que comemos, el estrés o incluso nuestras emociones pueden influir en cómo se expresan esos genes. Es decir, no cambian el texto del libro, pero sí qué páginas se leen más y cuáles menos. Desde la filosofía, esto abre preguntas muy interesantes: ¿hasta qué pu...

PAPÁ, MAMÁ Y TU PENSAMIENTO MÁGICO

  Cuando empezamos a observar nuestras relaciones con más conciencia, podemos apreciar que a menudo creemos que elegimos a nuestra pareja por su sonrisa, por su charla o por una conexión mágica, pero detrás de eso hay otra realidad. Fijémonos en nuestra madre y nuestro padre, ellos fueron el primer hombre y la primera mujer que conocimos. A través de ellos, de lo que vimos en la cocina, de sus silencios en el pasillo o de sus abrazos, aprendimos, qué es un hombre, qué es una mujer, qué es amar y, sobre todo, qué es convivir. Y según haya sido nuestra historia con ellos, hay cosas que aceptas y otras que rechazas. Pero en ese proceso, de forma automática, empiezas a construir en tu mente un modelo. Una idea de cómo "debería" ser un hombre como debería ser una mujer, basándonos en nuestras carencias. Es como si intentáramos corregir el pasado a través del presente. Este modelo lo vamos alimentando durante años: con lo que vimos en casa, con lo que vivimos, con lo que nos doli...

¿MIEDO A LA LIBERTAD O AL VALOR?

 Vengo a comprender el motivo de mis elecciones hasta ahora. Ahora que sé la verdad, puedo decidir quién quiero ser y estar en paz con esa elección. Veo a gente que conozco, en redes o en persona, que en mi situación ha podido irse, tomarse un tiempo a solas para decidir... yo siento que no puedo. Mi responsabilidad como madre, la falta de apoyo, la soledad económica... siento que me faltan manos. Tengo un miedo atroz a cruzar la puerta. Todo apunta a que debo hacerlo sola, pero no dejo de buscar la mano de alguien. Me oculto del hombre; no hago nada que sea "mío" delante de un hombre. ¿Es vergüenza? Llevo un tiempo en el que decidí dejar de "hacer" para simplemente vivir el momento, y me doy cuenta de lo pobre que me siento, aun siendo afortunada. Siento la energía estancada, no me atrevo a dejarla fluir. Siento culpa por obtener cosas sin esfuerzo. ¿Es el peso de mi padre? ¿Es que el valor y el coraje solo pueden venir de lo masculino? Porque mi linaje femenino ta...

LA SABIDURÍA DE ESTAR PARADO

  Llevo años con la misma sensación: parece que no avanzo. Es frustrante, porque desde fuera parece que no hago nada, es como si estuviera en un momento de parálisis. Es una lucha interna a lo socialmente adecuado, hacer para tener, y algo interno que me dice confía. He entendido que no es que no quiera moverme, es que mi parte más sabia se niega a hacerlo de cualquier forma. No estoy dispuesta a seguir adelante solo por cumplir con ese mandato externo de "hay que avanzar". Si lo hago, quiero que sea de verdad, y eso, aunque duela, lleva su tiempo. Me he dado cuenta de que he dejado de querer "jugar al juego". Ese juego de las máscaras, de cumplir expectativas ajenas y de vivir en automático haciendo cosas que ya no siento como mías. Mi alma ha plantado cara y ha dicho: "Ya no puedo seguir sosteniendo lo que no soy" . Y aunque pueda parecer que me he rendido, en realidad es un acto de liberación. Es soltar un peso que ya no me toca cargar. Es verdad qu...

EL COSMOS EN TU CAOS PERSONAL

  Esta reflexión nace de recorrer mis propios desiertos, de mi propia pelea con la inmediatez. Soy la primera que a veces quiere chasquear los dedos y que el dolor desaparezca, o que un proyecto florezca mañana mismo. Pero me he dado cuenta de que mi ansiedad por el "ya" era, en el fondo, un miedo al vacío. Siento que la vida me ha puesto el freno de mano y lo ha anclado al suelo. Es como si me obligara, por fin, a esforzarme en disfrutar y en aprender a estar en calma. Porque entiendo que esa es la única manera de que la abundancia llegue y de que aparezcan las cosas que estoy destinada a tener. Llevo más de tres años con esto en la cabeza... y es difícil. Imaginen a alguien que lleva toda la vida trabajando, siendo el pilar de su familia, y que de repente decide soltarlo todo para descansar. Parece un chiste de optimista, ¿verdad? Pero es necesario. Porque hay una verdad que a veces nos cuesta mirar de frente: El día en que yo me sentí morir, no tuve miedo, sino una gra...

NO HAY PEOR ABANDONO, QUE EL PROPIO.

  En estos días, leía un texto sobre el abandono de Lorena Pronsky, y la verdad, me hizo pensar en las tantas veces que me sentí abandonada, a veces recuerdo las escenas, y pienso, vale. Pero ahora, estoy recordando lo que sentí en cada momento. Y eso me lleva, a cuantas veces me he abandonado a mí misma, queriendo agradar a otros para compensar ese vació que parecía no llenarse nunca. Y es que A veces, el vacío no lo crea la ausencia de otra persona, sino la distancia que tomamos de nosotros mismos. Nos da pánico que otros se vayan, pero nos cuesta ver que la primera que se ha ido de su lado... es una misma. "A todos nos abandonaron un día. Y no solo me refiero a un gran trauma. Es algo más simple. Recuerdo, una gran caída de un remo, tendría como 10 años, en ese momento creí no volvería a caminar, los peores 15 minutos de mi vida. Un día desperté en un hospital, y mis padres desaparecieron tras la cortina, dejándome allí sin explicación.   Mas grandecita, justo al empezar...