LA SABIDURÍA DE ESTAR PARADO

 

Llevo años con la misma sensación: parece que no avanzo. Es frustrante, porque desde fuera parece que no hago nada, es como si estuviera en un momento de parálisis. Es una lucha interna a lo socialmente adecuado, hacer para tener, y algo interno que me dice confía. He entendido que no es que no quiera moverme, es que mi parte más sabia se niega a hacerlo de cualquier forma. No estoy dispuesta a seguir adelante solo por cumplir con ese mandato externo de "hay que avanzar". Si lo hago, quiero que sea de verdad, y eso, aunque duela, lleva su tiempo.

Me he dado cuenta de que he dejado de querer "jugar al juego". Ese juego de las máscaras, de cumplir expectativas ajenas y de vivir en automático haciendo cosas que ya no siento como mías. Mi alma ha plantado cara y ha dicho: "Ya no puedo seguir sosteniendo lo que no soy". Y aunque pueda parecer que me he rendido, en realidad es un acto de liberación. Es soltar un peso que ya no me toca cargar.

Es verdad que esto de la "rueda" es agotador. Jung decía que este proceso de repetir ciclos es necesario para integrar lo que llevamos dentro. Así que, aunque desde fuera parezca que no pasa nada, por dentro estoy en un trabajo constante. Es lo que llaman la noche oscura del alma. Es una etapa de muerte simbólica donde lo viejo se tiene que derrumbar para que pueda nacer algo nuevo. Y sí, da miedo porque no hay garantías de lo que viene después, pero solo queda escuchar lo que pasa por dentro.

Ahora, cuando viene esa voz que me dice "ríndete", ya no me asusto. Intento sentarme con ella y preguntarle qué es lo que me quiere mostrar o qué es lo que me toca soltar de una vez. He aprendido a soltar el control, a acostarme por la noche y decir: "Confío en algo más grande que yo", y dejar que el cuerpo simplemente respire, sin forzar nada.

Ya no me peleo con la rueda ni con los errores del pasado. Cuando aparecen, los miro con un poco más de ternura. Les digo: "Sí, ya sé quiénes sois, pero yo soy mucho más que mis fallos". Entender esto con compasión es lo que me está permitiendo salir del bucle. Estoy cruzando un umbral que no es una línea recta. Y lo más importante: he comprendido que no estoy sola en esto; hay mucha gente pasando por este despertar que, aunque se sienta tan íntimo y solitario, es el camino hacia algo mucho más auténtico.

Me quedo con esa idea, como decía Jung, “Lo que niegas, te somete. Lo que aceptas, te transforma.", y ahora mismo, mi mayor victoria es aceptar mi propia pausa."

Viktor Frankl (La libertad interior), "Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos enfrentamos al desafío de cambiarnos a nosotros mismos."

Comentarios