DEL BLOQUEO AL PODER PROPIO
En otras vidas me reconocí como iniciada en el manejo de la
energía sexual y las artes sanadoras. Enseñaba a los hombres a empoderarse,
pero muchos usaron ese conocimiento para manipular o destruir. Ya fuera como
guía de energía o como una simple doncella que curaba con plantas, mi destino
siempre era el mismo: terminaba muerta a manos del hombre, juzgada como bruja o
castigada por no poder salvar a todos. Mi energía creadora siempre me conducía
a una muerte atroz. Ante ese dolor recurrente, mi reacción fue drástica: primero
bloqueé mi energía y decidí que si regresaba sería sin recuerdos, sin magia. Pero
también hubo etapas de una profunda oscuridad: llegué a tergiversar la magia,
buscándola fuera de mí a través de pactos o prácticas manipulativas. Pasé de
ser víctima de la energía a intentar controlarla de forma turbia, lo que solo
aumentó la densidad de mi historia.
Las consecuencias de ese bloqueo han sido duras: vidas
marcadas por la humillación, la enfermedad y la escasez. Aunque intenté
desconectarme, la "magia" o esa capacidad energética me seguía
buscando, volviéndose cada vez más densa y difícil de manejar.
En esta vida, mientras intentaba mantener el bloqueo, la
realidad me obligó a recordar. El problema es que, en lugar de recuperar mi
poder y sentir esa paz de "tenerlo todo sin necesitar nada", me quedé
atrapada en el dolor de la traición. Me cuesta digerir que algo puro se
transformara en veneno, y ese resentimiento me está matando por dentro.
Mientras recuerdo, y analizo me doy cuenta de que una parte
de mí engreída; creía que podía cambiar a los hombres y subestimé mi intuición.
Encarnaba con el trato de que yo podría cambiar al peor de los condenados, y al
final, lo que ellos recibían de mí era mi propio orgullo y soberbia. Fui tan
responsable como ellos de lo que sucedió. Ahora, el reto es integrar esta
certeza: ¿Cómo disfrutar de mi energía sin sentir la obligación de enseñar a
nadie? ¿Cómo convencerme a mi misma de que cuando mi energía fluya, no me
convertiré en un ser despreciable?, Preguntas de esos arquetipos que son los
que no quieren cambiar, los que toman los mandos de este cuerpo obligando a la
esencia a quedarse quieta, en silencio.
Lo bueno de esto, es que ya casi se quedan sin argumentos,
ya no tienen tanta fuerza, y la verdad está siendo revelada en mi interior. Ya
entiendo que no tengo que compartir nada si no quiero. Al recuperar mi
intuición, ahora puedo ver las intenciones reales de los demás y tengo la
experiencia suficiente para no repetir errores.
Aquí es donde mi diseño astrológico y mi historia chocan. Mi
herida básica en esta vida es la falta de valor propio y la inseguridad
económica. Lo contradictorio es que, mientras en el pasado fui poderosa
pero imprudente, hoy me voy al extremo opuesto: me niego a producir y me
mantengo en la escasez para que ningún hombre "egoísta" se aproveche
de lo que yo genero.
Soy consciente de que, al retener mi energía, soy egoísta
conmigo misma. Me oprimo y me niego el bienestar por miedo a que otros se
alimenten de él. Sin embargo, la resistencia es abismal: aunque trato de
meditar y razonar para despertar mi energía poco a poco, mi cuerpo reacciona de
forma violenta. Cada vez que intento mover esa fuerza, termino con días de
migrañas o malestar físico, obligándome a pausas largas de recuperación.
El absurdo es este: al retener mi energía por miedo o rabia,
sigo vinculada a ellos. Mi resentimiento es una fuga de poder. Les sigo
entregando mi energía a través del odio en lugar de usarla para mi propio
bienestar.
Para sanar mi economía y mi valor, necesito dejar de usar mi
escasez como un escudo. La verdadera protección no es estar vacía para que no
me roben, sino tenerlo todo y confiar en mi intuición para decidir quién entra
y quién se queda fuera. El lio es mental: dejar de castigarme a mí misma para
intentar castigar a los demás.
Estas son, a veces, las luchas internas que al principio no
tienen sentido; por qué nos pasan ciertas cosas o porqué, por mas que una
quiere lograr algo, este se demora o simplemente me esquiva. Hay cosas en la vida
que con trabajo y constancia se puede resolver; hay otras que simplemente
requieren de tiempo y espacio para ser atendidas, hasta que ya no tenga razón de
ser y es cuando el cambio se da por si solo. Hoy puedo sentirlo, hoy puedo
mirar dentro y ver partes de mí, de mi memoria, que simplemente quieren
atención, algo de paciencia, y curar las cicatrices sin ponerle tiritas, para
poder volver a caminar, completa.
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