🌿 Elegirme a mí.
Un día, siendo niña, vi cómo una mujer permitía que un hombre la menospreciara. A esa edad no entiendes de juicios ni críticas… pero sí sientes. Y lo que sentí, no me gustó. Otro día, después de muchas risas y juegos con mis primas —mis hermanas del alma, mi refugio—, me dijeron que ya no podía estar con ellas. Que ahora tenían novios, y yo debía volver a casa. Sin saberlo, ahí también se plantó una semilla: la de ser desplazada, la de no ser prioridad. Más adelante llegaron las relaciones amorosas… cada una más dolorosa que la anterior. Por alguna razón, siempre era el segundo plato. Se repetía el patrón: hombres que miraban hacia afuera, que me elegían a medias, que me hacían sentir invisible. También amigas que me hacían creer que era importante, hasta que dejaba de serlo. Trabajos donde nunca era suficiente, siempre había alguien "mejor". A donde fuera… no me elegían. Ni para bien, ni para mal. Y un día me pregunté: ¿Qué hay en mí que atrae esto? Qué me est...